Mosquito
 

Mosquito es un término genérico para designar a varias familias de insectos dípteros (un par de alas). Son insectos hematófagos (se alimentan de sangre) y transmisores de enfermedades infecciosas. Dentro de esta familia se encuentran los dos mosquitos que nos ocupan: El Anopheles y el Aedes.
Ambas especies durante su crecimiento atraviesan cuatro fases: huevo, larva, pupa y adulto. Las primeras tres etapas transcurren en el agua entre 5 y 14 días. Al convertirse en adulta, la hembra  (puede vivir hasta un mes) debe alimentarse de sangre para poder colocar entre 100 y 200 huevos. El huevo y la larva pueden sobrevivir en el agua muchos meses, hasta que se produzcan condiciones adecuadas de calor y temperatura para continuar su desarrollo.
El mosquito descubre a sus  víctimas gracias a su visión infrarroja que percibe la eliminación de calor de nuestro cuerpo y también por medio del olfato: ya que son atraídos por el anhídrido carbónico que eliminamos al respirar y distintos olores como perfumes o cremas (los repelentes en crema o con aloe vera repelen hasta que el DEET se evapora, y luego atraen por el aroma de las cremas).
El macho, que se alimenta solamente de néctar, vive menos de una semana. La hembra, además del néctar necesita proteínas (que extrae de la sangre) para desarrollar los huevos, por ese motivo, sólo las hembras pican.
Los mosquitos suelen picar con más frecuencia al amanecer y al atardecer. El Aedes (transmisor del Dengue) no pica de noche, por lo que si estando en la cama escuchás el típico zumbido de las alas de un mosquito, casi con seguridad se trata de un Anopheles o un Culex que no transmiten Dengue. Los sitios donde mejor se reproducen son aquellos donde existe agua estancada y limpia : charcos, recipientes descubiertos y abandonados, platos debajo de macetas, neumáticos viejos abandonados, piletas de lona, tanques de agua sin tapa, fuentes, agua acumulada sobre toldos y cobertores plásticos, lagos y lagunas, etc.
Los  mosquitos pueden ser transmisores de enfermedades. De hecho, la fiebre amarilla y el dengue se transmiten UNICAMENTE a través de la picadura del mosquito, por lo que evitando la picadura del mosquito se previenen estas enfermedades.

Plan de acción:

    • Educación
    • Destruir los criaderos de mosquitos
    • No permitir el ingreso del mosquito al hogar.
    • Matar los mosquitos dentro del hogar
    • Evitar la picadura del mosquito
    • Educación: Las fumigaciones masivas no son efectivas para disminuir el Dengue. Los mosquitos no se desplazan más alla de 100 mts de su lugar de nacimiento, entonces: ¿A quién protege que fumiguen Parque Centenario, Parque Lezama o al Aeropuerto Jorge Newbery? Ni siquiera a los habitantes de Parque Centenario o Parque Lezama. Comprometé a todas las organizaciones sociales con las cuales tengas relación (club, iglesia, sinagoga, colegio, salita, etc) en la lucha contra los criaderos de mosquitos, llevando este artículo o cualquiera que transmita este conocimiento, y comprometer a otras familias en la lucha contra el mosquito
    • Destruir los criaderos de mosquitos: Los mosquitos que te van a picar a vos o a tu familia, han nacido a 100 mts. a la redonda de tu casa. Vaciá todo contenedor de agua que esté a tu alcance y sugerile a tus vecinos que hagan lo mismo.
    • No permitir el ingreso del mosquito al hogar: Coloca mosquiteros en todas las puertas y ventanas de tu hogar, tules rociados con repelente cubriendo las cunas y camas.
    • Matar los mosquitos dentro del hogar: Los repelentes que se evaporan (Fuyi Vape), a pastilla (Raid) y los espirales repelen a los mosquitos, pero no los matan. Los mosquitos que ya estaban en la casa picarán igual (preferentemente a los niños). Dos o tres veces por semana debés rociar la casa con un matamosquitos efectivo (Raid azul u Hogar y plantas, Fuyi mata mosquitos). Rociá de a un ambiente por vez, qu no haya nadie, cerrá  las ventanas, rociá debajo de las camas, mesas y escritorios, detrás de las cortinas y bibliotecas y dentro de los placares (escondites frecuentes de mosquitos) y deja el cuarto cerrado durante 15 a 20´. Ventilá antes de que vuelvan los niños y los ambientes quedarán libres de mosquitos. Repetí la operación si la casa estuvo mucho tiempo abierta al exterior. Luego los repelentes los mantendrán fuera del hogar. Si vivís en un edificio rociá también el ascensor, el palier común y tu porción de la escalera.
    • Evitar la picadura del mosquito: El repelente más utilizado es el DEET (dietil-toluamida) se trata de un tóxico que se absorbe muy poco por la piel. Existen distintas formas (spray, aerosol y crema) y distintas concentraciones (10%, 20%, 25%), siendo los aerosoles al 20% (off naranja) y al 25% (off verde larga duración) los más efectivos. El spray con Aloe Vera y las cremas por la baja concentración (10%) son efectivos menos de 1 hora y luego gracias al perfume residual atraen a los mosquitos.
    • NO SE DEBE COLOCAR DEET A LOS MENORES DE 1 AÑO.
    • No es conveniente rociar a los niños muchas veces por día, colocales el repelente el día que vayan al campo de deportes, que utilicen manga larga y colores claros que disminuyen las picaduras. Existe la creencia que la vitamina B12 (Polper B12) al eliminarse por la piel repele los mosquitos. Podés darles una dosis diaria durante varias semanas. Existen muchos complejos polivitamínicos que contienen vitamina B, no administres nunca distintas vitaminas sin consultar a tu médico, ya que el exceso de vitaminas es tóxico. A los menores de 1 año, se les puede colocar como repelente aceite de citronella (Rep, Aulio Gelio, Pelente), que es mucho menos efectivo que el DEET, por lo que no te fíes en ese como único medio de prevención, utilizá también tul en la cuna y el cochecito.
 
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Muerte súbita, Muerte en cuna, Muerte blanca
o SMSL (Síndrome de Muerte Súbita neonatal)
 

Es la muerte repentina e inesperada de cualquier lactante o bebé menor de un año de edad. En estos casos, una autopsia no revela una causa explicable de muerte.

Causas, incidencia y factores de riesgo
Desde que la Academia Americana de Pediatría aconsejó en 1992 acostar a los bebés boca arriba o de costado, la incidencia de SMSL ha disminuido notablemente. Desafortunadamente, el SMSL sigue siendo una causa significativa de muerte de bebés menores de un año.

El SMSL no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de distintos problemas o patologías.

 

Por este motivo no tiene una única causa. Casi todos los casos de SMSL se presentan de una manera inadvertida y asintomática cuando se cree que el bebé está dormido.

El SMSL tiene más probabilidades de ocurrir entre los 2 y 4 meses de edad y el 90% se presenta antes de los 6 meses. Existe un aumento en la incidencia durante los meses de invierno.

Los siguientes factores incrementan el riesgo de SMSL:

  • Dormir boca abajo.
  • Dormir sobre colchón blando.
  • Partos múltiples.
  • Bebés prematuros.
  • Antecedentes de un hermano que padeció de SMSL.
  • Tabaquismo o consumo de sustancias ilegales por parte de la madre durante el embarazo y luego del nacimiento.
  • Exposición a humo.
  • Madres adolescentes.
  • Intervalos cortos entre cada embarazo.
  • Falta de controles médicos.
  • Situaciones de pobreza.

Síntomas:
Los lactantes que mueren a causa del SMSL no presentan ningún síntoma, ni parecen sufrir o luchar.

 

Recomendaciones para disminuir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

  1. Debés acostar a tu bebé siempre en posición supina (boca arriba). La posición de costado no es segura y está desaconsejada, la posición boca abajo es la que presenta mayor riesgo de muerte súbita.
  2. Utilizá una superficie firme para acostar a dormir al bebé: No debes acostar al niño sobre superficies blandas como almohadas, acolchados o pieles de abrigo. La única superficie recomendada para acostar a dormir a un niño es un colchón duro cubierto por una sábana.
  3. En la cuna del niño no debe haber ropa de cama suelta ni objetos blandos, como por ejemplo almohadas, frazadas, edredones, pieles de abrigo o juguetes. En caso de utilizarse chichonera, esta debe ser delgada, firme, segura y poco acolchada. Asimismo, es peligrosa la presencia de sábanas o frazadas sueltas. En caso de utilizarse una sábana, esta debe ajustarse firmemente a la cuna para que el rostro del niño quede al descubierto. Cuando se coloca la sábana en la cuna, los pies del niño deben tocar el extremo de la misma y la sábana sólo debe colocarse hasta la altura de su pecho y ajustarse firmemente al colchón. Cuando un bebé duerme abrigado adecuadamente (body de algodón y enterito en un ambiente templado) no requiere ser tapado.
  1. No fumes durante el embarazo. Fumar durante el embarazo constituye un importante factor de riesgo del SMSL. El humo pasivo luego de nacer también constituye un factor de riesgo. Es muy importante que el niño no esté expuesto al humo del cigarrillo luego de nacer, no sólo por el SMSL.
  2. Acostá a dormir al bebé cerca tuyo pero en una cuna separada. Hay evidencia de que el riesgo del SMSL es menor cuando el niño duerme en la habitación de los padres. Los niños no deben dormir en la misma cama que los adultos. Podés llevar al niño a tu cama para reconfortarlo o alimentarlo, pero luego debés acostarlo en su cuna, especialmente si estás excesivamente cansada o bajo medicación que pudiera disminuir tu grado de alerta.
  3. La cercanía facilita el amamantamiento y el contacto con el niño. El bebé tampoco debe compartir la cama con otros niños.
  4. Debés evitar dormir en un sillón o sofá con el bebé, ya que existe riesgo de sofocación o traumatismos por caída.
  5. Ofrecele un chupete al niño durante la siesta o el sueño nocturno. El chupete disminuye el riesgo del SMSL. Asimismo, no existe evidencia de que el chupete pueda causar un perjuicio en la lactancia materna o problemas dentales en el futuro. Debés ofrecer el chupete al niño cuando lo acostás a dormir y no introducirlo forzadamente en su boca cuando ya está dormido. Si el niño rechaza el chupete, no lo debés obligar a utilizarlo.
  • No agregues al chupete ninguna sustancia o líquidos dulces.
  • Si amamantás, le debés ofrecer el chupete cuando la lactancia esté bien establecida (aproximadamente al mes de vida).

Evitá abrigar al bebé en exceso. La temperatura de la habitación debe ser agradable para un adulto y el niño no debe estar demasiado abrigado para dormir.
Amamantá a tu bebé:  la lactancia disminuye la incidencia de algunas infecciones de las vías respiratorias superiores que pueden influir en el desarrollo del SMSL.
La posición boca arriba puede favorecer el crecimiento asimétrico del cráneo (Asimetría craneal posicional o plagiocefalia posicional). Para evitar esta situación podés:

  • Colocar a tu bebé a jugar boca abajo cuando está despierto y cuando puede ser supervisado por un adulto. Esta práctica estimula el desarrollo motriz.
 
  • Evitá que el bebé pase demasiado tiempo sentado en la silla de paseo, ya que su cabeza presionará siempre sobre la misma superficie. Se recomienda alzar al bebé y mantenerlo en posición erguida.
  • Cuando el bebé está acostado en la cuna, habitualmente gira la cabeza hacia el lado de la puerta para ver a la madre entrar. Por el efecto de la gravedad, el cráneo puede deformarse, haciéndose más plano del lado de apoyo y más convexo el contralateral. Esta asimetría puede incrementarse con el paso del tiempo. Al cambiar la posición del bebé para dormir y utilizar ambos lados de la cuna como cabecera, el bebé mirará hacia su derecha e izquierda e irá alternando el lado plano y el convexo y de esta manera la asimetría irá disminuyendo.

Cuando un bebé sufre algún episodio que sus cuidadores interpretan como que el bebé dejó de respirar o debieron estimularlo para que vuelva a respirar, entonces se trata de un Episodio de posible amenaza a la vida.

 
ALTE
El concepto de ALTE o Episodio de posible amenaza a la vida (del inglés: Apparent Life Threatening Event), describe una situación que fue interpretada por la persona que observa al niño como un riesgo para su vida.

Definición:
Es aquel episodio inesperado y brusco que alarma al observador pues correspondería a una situación de riesgo de muerte, caracterizado por uno o más de los siguientes signos:

  • Compromiso de la actividad respiratoria (cese respiratorio, ahogo o sofocación)
  • Cambio de coloración ( cianosis, palidez o rubicundez)
  • Alteraciones del tono muscular.

El ALTE no es una enfermedad especifica en sí misma, sino una forma de presentación clínica de diversos problemas o patologías.
Los diagnósticos más frecuentemente hallados en niños que sufrieron episodios de ALTE fueron: reflujo gastroesofágico, malformaciones, infecciones respiratorias o sistémicas (por ejemplo, coqueluche, síndrome bronquiolítico, sepsis, miocarditis viral, etc.), abuso infantil e intoxicaciones. Cualquier situación que impresione al observador como un riesgo súbito de muerte puede considerarse ALTE.
Hace 20 años en el 70% de los casos no se hallaba un diagnóstico que explicara el suceso, actualmente hasta el 70% de los casos poseen una diagnóstico médico o quirúrgico y la posibilidad de un tratamiento preventivo.
Las causas más frecuentemente diagnosticadas son:

  • Causas digestivas: Reflujo gastroesofágico, malformaciones.
  • Causas neurológicas: Reflejo vasovagal, convulsiones, infecciones.
  • Causas respiratorias: Infecciones, malformaciones de la vía respiratoria
  • Causas cardíacas: Arritmias, alteraciones de la conducción cardíaca (síndrome QT prolongado)
  • Causas metabólicas: Alteraciones del ciclo de la urea, errores innatos del metabolismo, oxidación mitocondrial.
  • Otras causas: Sofocación accidental, abuso, maltrato, intoxicación.

Todo niño que haya sufrido un episodio de ALTE debe ser evaluado para determinar la causa del ALTE. Cuando no se encuentra una causa (entre el 30 y 40% de los casos) se trata de un ALTE idiopático (sin causa).
El ALTE puede clasificarse según su gravedad en:
ALTE mayor: aquel episodio que revierte a través de una estimulación vigorosa o reanimación cardiopulmonar.
ALTE menor: el episodio que revierte espontáneamente o a través de una estimulación leve. Los episodios de ALTE menor, con un examen físico normal, no requieren hospitalización.

Aquellos bebés que presentaron episodios menores con factores de riesgo y aquellos que presentan episodios de ALTE mayor deben ser hospitalizados para estudiar en profundidad y realizar un diagnóstico, que permitirá comenzar un tratamiento para evitar la recurrencia del episodio.
 

ALTE menor con factores de riesgo que requieren hospitalización:

  • Episodio recurrente.
  • Episodio de ALTE durante el sueño.
  • Prematuros con episodios de ALTE.
  • Antecedentes de familiar con muerte súbita inexplicada del lactante y/o ALTE.
  • Factores de riesgo social.
  • Factores de riesgo para SMSL (drogadicción materna, madre HIV, cigarrillo, etc.).

Durante la hospitalización se deberá:

  • Observar al lactante y evaluar del vínculo madre-hijo, la técnica alimentaria y ritual que utilizan para dormirlo.
  • Monitoreo durante el sueño con saturometría (medición indirecta del oxigeno en la sangre)
  • Evaluación clínica completa
  • Exámenes complementarios iniciales: se descartan enfermedades metabólicas, infecciones adquiridas o congénitas.
  • Exámenes específicos: polisomnografía (electroencefalograma de sueño), evaluación cardiológica (electrocardiograma y ecocardiograma), estudio de reflugo gastroesofágico (phmetría).
  • Evaluación psicológica y manejo de la ansiedad familiar.
  • Diagnóstico y organización del egreso hospitalario.

Una vez que se realizó el diagnóstico y se indicó un tratamiento, no se puede asegurar que el bebé no vaya a repetir un episodio, por lo que es imprescindible que ambos padres y los cuidadores del bebé realicen el curso de reanimación cardiopulmonar.

 
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