En algunos casos, los cerdos enfermos podían contagiar a los humanos que tuvieron contacto con ellos, pero éstos no tenían la capacidad de contagiar a otros humanos. Este año se comprobó que el virus mutó, o se combinó con un virus humano, pudiendo entonces contagiar de humano a humano, desencadenándose rápidamente la pandemia (epidemia mundial).
Por tratarse de un virus nuevo, contra el cual los humanos no tenemos memoria inmunológica, podría producir alta mortalidad entre los infectados. Hasta la actualidad, en el Hemisferio Norte no se ha comportado de esta manera, siendo mucho más leve de lo sugerido (según datos del CDC, hasta la semana epidemiológica # 28 se han reportado en EEUU 43.771 casos con 302 muertes, es decir una mortalidad de 0,7%, contra 3% a 5% de mortalidad de la gripe estacional. Para actualizar estos datos: http://www.cdc.gov/h1n1flu/update.htm )
Las personas en riesgo de padecer cuadros graves con el virus Influenza son los mayores de 65 años, menores de 5 años, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas, debilitantes o inmunosupresoras.
Hasta la fecha no se ha visto que los mayores de 65 años sufran con el virus H1N1 cuadros más graves que aquellos producidos por el virus de la gripe estacional. Lo que sí se está comprobando en el hemisferio Sur, es que produce cuadros mucho más severos en gente joven, previamente sana. La diferencia existente entre el Hemisferio Sur y el Norte es que la pandemia comenzó en el Hemisferio Norte durante el verano, con escasa circulación de virus respiratorios, mientras que en el hemisferio Sur, la epidemia se desencadenó durante el invierno, coexistiendo con bajas temperatutras, numerosos virus y bacterias causantes de infecciones respiratorias, lo cual podría ser la causa del aumento de la agresividad del virus.
La diseminación del virus de Influenza A es similar a la de la gripe estacional, principalmente de persona enferma a persona sana. El virus se vehiculiza a través de las pequeñas gotas de saliva que son eliminadas al hablar, toser o estornudar. Las personas infectadas contagian durante el período de incubación, por lo que una persona asíntomática contagia desde 1 a 2 días previos a la aparición de síntomas. El virus puede permanecer activo sobre superficies húmedas, picaportes, monedas o elementos de uso cotidiano hasta 8 horas.
El aislamiento de los enfermos es la mejor medida de control de la pandemia. En nuestro país no se suele respetar ya sea por inestabilidad laboral o irresponsabilidad de los padres que envían a los hijos sintomáticos a la escuela.
Prevención y tratamiento
Al no existir aún vacuna contra el virus de influenza A (H1N1), el aislamiento y el fortalecimiento de las medidas higiénicas son la mejor manera de prevenir el contagio de la enfermedad.
- Tápese la nariz y la boca con un pañuelo descartable al toser o estornudar, y luego arrójelo a la basura.
- Lávese frecuentemente las manos con agua y jabón o alcohol en gel, sobre todo al entrar a casa del exterior, preparar los alimentos y atender a sus hijos.
- Evite tocarse las mucosas (ojos, nariz o boca) ya que son la puerta de entrada a los virus respiratorios.
- Evite el contacto con personas enfermas, lugares cerrados, mal ventilados o aglomeración de personas.
Si está enfermo, limite su contacto con otras personas lo más posible, no concurra a lugares públicos ni haga actividades. Las defensas contra las infecciones requieren una cantidad enorme de energía. Si no realiza reposo, las defensas tienen menos energía disponible y aumentan las chances de un cuadro más severo y de complicaciones. Manténgase aislado durante una semana o hasta no tener síntomas por 24 horas, lo que ocurra más tarde.
Durante las primeras 48 horas desde el comienzo de los síntomas se puede administrar el antiviral oseltamivir, que puede frenar la evolución de la enfermedad, disminuir los riesgos de cuadros severos y mejorar los síntomas. |